Quieren llegar hasta legisladores y Presidente de la República para plantear la importancia de este proyecto nacido en 1966
Por Francisco González Bolón
Con presas casi vacías, falta de circulante por dejar de sembrar 240 mil hectáreas y una sequía en aumento, los productores de Sonora y Sinaloa tienen la fe puesta en el Plan Hidráulico del Noroeste (Plhino), aquel proyecto nacido en 1966 y hoy más necesario que nunca para esta región.
Reunidos, representantes de las dos entidades sostienen que les falta hacer conciencia en los productores de Nayarit para que se sumen de plano a esta idea que hoy costaría entre 10 mil y 14 mil millones de dólares hacerlo realidad.
Una inversión de esa naturaleza permitiría sostener las actuales superficies de siembra de los tres estados, pero a la vez incrementarlas en 800 mil hectáreas, solamente en Nayarit con la recuperación de unos ocho mil millones de metros cúbicos de agua.
Convocados por la Asociación de Usuarios del Distrito de Riego 041, presidido por Mario Pablos Domínguez, los productores agrícolas analizaron las estrategias a seguir para que en esta tercera ocasión en que plantean el proyecto, llegue a oídos de quienes toman las decisiones en el Palacio Nacional.
Por lo pronto, asumen, tienen como su mejor aliada la sequía que durante tres años consecutivos se ha presentado en el Noroeste de México y que poco a poco ha ido reduciendo el tamaño de la superficie sembrada, que solamente en el sur de Sonora supera las 240 mil hectáreas.
Concluir el Plhino, de acuerdo con lo expresado por Alberto Vizcarra Osuna, integrante del Comité Interestatal Pro PLHINO Siglo XXI, requiere de siete presas y seis túneles para el trasvase de agua de Nayarit hasta Culiacán y de ahí, construir un gran canal hacia el norte de Sinaloa y el sur de Sonora.
De esa manera, considera, habría más equilibrio para soportar la sequía y si se concreta contar con más superficie de siembra, sería mucho mejor para el Noroeste y el país en general porque lo que está en juego es la soberanía en la producción de alimentos.
“El reimpulso del proyecto del PLHINO Siglo XXI, es uno de los mejores instrumentos para lidiar con los episodios de sequía y revertir las desastrosas políticas de ajuste fiscal que profundizan la recesión económica y han mantenido postrado al campo mexicano y a la economía nacional por los últimos treinta años”, considera.
Al final, lo que se desea es dialogar con legisladores federales y la Presidente de la República para lograr un presupuesto de capital multianual, que permita la construcción de la obra sin afectar el ejercicio fiscal ordinario del gobierno federal, es decir mediante el auxilio del crédito nacional.
“Las distorsiones de la naturaleza pueden llegar a ser fatalidades si no actuamos en consecuencia para revertir los efectos nocivos de los ciclos de sequía”, define.

